octubre 10, 2018
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En este artículo, hablaremos ahora de la otra cara de la moneda, para poder decidir si realmente vale la pena rootear tu Android.

¿Por qué no rootear tu Android?

1. Riesgos de seguridad

Rootear el aparato permite la comunicación en modo avanzado con el propio dispositivo. Esto significa que podemos, con las herramientas y conocimientos adecuados, leer y modificar cualquier parámetro del sistema. Este es el motivo por el cual muchos apps con funciones avanzadas requieren estos privilegios, pero se trata de un cuchillo de dos filos. Nada impide que aplicaciones maliciosas dañen nuestro sistema, lo que comprometería el estado de nuestro dispositivo.

2. Adiós a la garantía

Es más bien un «hasta luego» que un «adiós». Los permisos de root, obtenidos por métodos convencionales, invalidarán la garantía. No obstante, existen métodos más refinados que no vayan a afectar a ciertos archivos del sistema (como los famosos contadores, flash counter, KNOX counter…) y que permiten restaurar todo como antes por medio del tool kit o de otros procedimientos. Por desgracia, nada es seguro, y cuanto más avanzados se convierten los sistemas de seguridad, como KNOX, será más difícil restaurar la garantía. Muchas veces es prácticamente imposible o muy peligroso.

3. Cuidado con los dispositivos menos famosos

Obviamente, los procedimientos para obtener los permisos de root no llegan por vías «oficiales». Hay usuarios o grupos de aficionados que se dedican a crearlos. Por lo tanto, es normal que se concentren en los dispositivos más comprados, sobre todo cuando se utilizan métodos más generales. Con frecuencia, será preciso recurrir a procedimientos específicos para nuestro dispositivo cuando no es muy popular, y estos métodos requieren más pasos y conocimientos más profundos; por lo que son más complicados de aplicar. Esto aumenta la posibilidad de comentar los errores y, por consecuencia, dañar (a veces irremediablemente) nuestros queridos dispositivos.

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